Egan Bernal está de vuelta

Por AdminAcordBogota 31 mayo, 2021 256

* Tras un doloroso y largo batallar con su problema de espalda el líder del Ineos brilla de nuevo.

Por Rafael Mendoza

Acord Bogotá

Casi que lo habíamos perdido. El brillante campeón del Tour Francia 2019 se sumía en las sombras por un agudo problema en su espalda, que lo obligó a abandonar el Dauphiné Liberé y el tour francés del año pasado para librar en solitario, con la ayuda de su equipo y de su familia, una batalla más difícil que la que libraba en las carreteras frente a corredores de todo el planeta.

El Ineos, que es el mejor equipo del pelotón, no estaba dispuesto a perder a su máxima estrella y puso a disposición del colombiano los mejores médicos en la solución de los delicados problemas de espalda, que lo tenían absolutamente disminuido, quienes por fortuna se encontraron con un campeón del sufrimiento que enfrentó con valentía un difícil tratamiento.

Bastaba ver los sentimientos del zipaquireño al terminar la carrera con la malla rosa para alcanzar a medir los abismos insondables de su dolor, que solamente él podía medir en toda su dimensión. Con los ojos vidriosos por las lágrimas que querían salir a chorros y con las palabras cortadas por sus emociones, dejaba entrever todo lo que le costó el volver a los primeros planos del ciclismo mundial. En esos momentos no sólo era el campeonísimo que había vuelto de las sombras sino una especie de súper atleta profundamente humano que lograba salir del infierno.

Lo que ganó Egan en Italia no fue un Giro, fue un súper Giro. Si se analiza lo que ocurrió en esos 21 días de competencia hay que concluir que fue una carrera loca, absolutamente desbocada en la que todos los participantes se esforzaron en hacerla lo más dura posible. No hubo un día en el que de entrada no se librara una lucha despiadada para fraguar una escapada y una vez que se conseguía no se bajaba en ningún momento el ritmo.

Parecía que los técnicos se habían propuesto una tarea de demolición con la que se esperaba doblegar al gran favorito o que los corredores europeos habían entendido que la única forma de vencerlo era con una confabulación como esa. El promedio del vencedor, de 39.960 kilómetros por hora. es uno de los mejores de la historia, inexplicable en una carrera que tuvo ascensos al por mayor y con exagerados desniveles.

Se necesitó un equipo con una fortaleza excepcional que, además, se la jugó con una táctica que muchos expertos consideraron errada, pero que al final permitió un resultado fantástico: poner a trabajar a sus hombres en forma escalonada, cada uno en su terreno, hasta que explotara para dar paso a otro de sus compañeros, que así mismo se entregaba a fondo hasta donde le fuera posible. Cada uno hizo su tarea, pero hay que resaltar el trabajo de Daniel Felipe Martínez, encargado en las etapas de gran montaña del último relevo, quien mostró un coraje y una casta que seguramente lo llevarán a grandes logros en corto tiempo.

En estos días de angustias para los colombianos la victoria de Egan es un bálsamo que cura un poco tantas heridas, pero así mismo es un ejemplo de la fortaleza que necesitamos para superar nuestros problemas con buen juicio, con la paz y la unión entre hermanos como principal objetivo y con la convicción de que cuanto hagamos sea lo mejor para nosotros y para el país.