José Fernando Arroyo: de los 100 metros a la eternidad

Por AdminAcordBogota 28 abril, 2023 607

Por Jorge Manrique Grisales

Coordinador de la Especialización en Periodismo Deportivo Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte.

El pasado 14 de abril, la exatleta de lanzamiento de bala y disco, Sonia Mosquera Knitgth, se tomó un descanso, luego de dejar la greca llena de tinto en la sala de profesores de la Escuela Nacional del Deporte, en donde labora desde hace 13 años, en el área de Servicios Generales. En su habitual silla, donde toma las pausas, junto a uno de los ventanales, miró el cielo caleño, que a las 10 de la mañana estaba algo nublado pero por momentos dejaba colar el implacable sol del trópico. La sala iba quedando desocupada, pues todos los profes y funcionarios se desplazaban hacia la entrada de la institución, para realizar una calle de honor al féretro con los despojos mortales del rector, José Fernando Arroyo Valencia, su jefe y compañero de campeonatos departamentales y nacionales. Ella lo conoció bien en su faceta de atleta de 100 y 200 metros, cuando la consigna era el 1-2-3 para los jóvenes que en la década de los años 80 representaron los colores del Valle del Cauca. “Teníamos, que conseguir oro, plata y bronce, para que el esfuerzo valiera la pena”, recuerda.

Mientras miraba la soledad del salón, Sonia recordó el día en que un muchacho llegó desde Palmira al Estadio de Atletismo de Cali, con el sueño de competir en pruebas de velocidad. Era tímido, pero con una fuerte determinación para el triunfo. Ya se había mostrado, desde los 12 años, en los Juegos Intercolegiados de Palmira, en donde su profesor de Educación Física, Rubiery Buitrago, descubrió sus habilidades para la velocidad en los 50 metros y las 600 yardas.

Sus entrenamientos como juvenil en Cali lo llevaron a ser el primer atleta colombiano en esta categoría, en bajar la marca de los 10 segundos, en los 100 metros planos. De allí en adelante participó en selectivos que lo llevaron a Juegos Departamentales y Nacionales y posteriormente a competir en el exterior, bajo la dirección del profesor Germán Lozano.

Arroyo y otros atletas, como David Quintana, Edgar Biojó y Pedro Grajales se alimentaron del torrente de los VI Juegos Panamericanos de Cali, que dejó profundas huellas en el deporte de la región y, al mismo tiempo, transformó la capital del Valle del Cauca.

Los deportistas vallecaucanos de aquella época crearon fuertes lazos y celebraban sus hazañas no sólo cuando ocurrían, sino también al cumplirse los 10, los 20 o las bodas de plata de algún acontecimiento digno de celebrar, y así nació la Asociación de Exatletas Vallecaucanos. Las vidas de todos ellos tomaron distintos rumbos, después del retiro de las competencias. En el caso de Arroyo Valencia, sus logros deportivos le abrieron puertas en el entonces Coldeportes y en la naciente Escuela Nacional del Deporte, en donde se presentó en busca de una beca para estudiar el programa de Tecnología en Deporte del que se graduó, al tiempo que se vinculó, a la institución, como auxiliar de la división académica, en 1985.

Atletismo y academia

El atletismo siguió siendo su norte, y académicamente siguió dándole vuelo en la profesionalización en Deporte y Actividad Física que realizó en la misma institución y que posteriormente le daría la oportunidad de ser docente de atletismo, entre 1990 y 1992. Después cursaría la Especialización en Dirección y Gestión Deportiva, a la par que en lo administrativo se desempeñó como director de Unidad Académica, entre 1994 y 2000, año en que es elegido vicerrector académico, cargo que desempeñó hasta 2003 cuando fue designado rector por el Consejo Directivo de la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte.

A pesar del paso de los años y de su vertiginosa carrera académica, Arroyo Valencia fue siempre fiel a su pasado como atleta, como lo recuerda Sonia Mosquera Knigth, una tarde en la que ya siendo rector pasó a saludar a sus viejos colegas de la Asociación de Exatletas que se encontraban reunidos en la Escuela Nacional del Deporte. “Él siempre nos apoyó al prestarnos un salón para nuestras reuniones e incluir algunos refrigerios. Esa vez que pasó a saludarnos le dije que necesitaba que me ayudara, pues mi mamá estaba muy enferma y tenía que asumir muchos gastos. Él me dijo que me presentara para trabajar en servicios generales, pues en esta Escuela todos los cargos son importantes y nadie es más que el otro. Así era él. Conversaba con todos en la institución, sin importar su condición”, precisa.

Las reuniones de los exatletas se siguieron haciendo en la Escuela. El pasado mes de noviembre, en el cuarto piso del edificio nuevo (como se le dice a la sede D) estaban, entre otros, Pedro Grajales; Alba Inés Astudillo, exatleta y jefe de protocolo de la Escuela; Fanny Espinosa, y la misma Sonia Mosquera Knigth. El rector los visitó y les dio la sorpresa de poder hablar a través de una videoconferencia con la entonces ministra del Deporte, María Isabel Urrutia, medallista de oro olímpico en Sidney 2000.

La ciencia de los 100 metros

José Fernando Arroyo Valencia siempre creyó en los frutos del entrenamiento y tenía marcada en su frente los registros y los récords. De eso le gustaba hablar en las disertaciones académicas. Utilizaba las metáforas del atletismo para construir su visión de la vida, y esto mismo lo llevó a embarcarse en un doctorado en la Universidad de Vigo, España, en la cual volvió a los 100 metros, para aportar a la comunidad científica conocimiento de una prueba que sintió en cada músculo. En su tesis doctoral, titulada, Modelo predictivo de rendimiento en jóvenes deportistas en las pruebas de velocidad del atletismo realiza un estudio en profundidad de la prueba reina del atletismo, y concluye que es posible establecer un modelo matemático para predecir la edad óptima de competición en los 100 metros, con base en el análisis de 20 temporadas de competición. Precisa que el mejor registro en un año preolímpico fue de 9.90, segundos en 2015, y que la marca para posicionarse en el primer lugar del ranking mundial se mantiene en 9.80 segundos. El número significativo de su investigación es el 29, edad en la que considera que es más probable, de acuerdo con su modelo matemático, alcanzar el mejor registro en los 100 metros.

Después de mirar nuevamente el cielo y consultar su reloj, Sonia Mosquera Knigth se incorporó para hacer parte de la calle de honor para el rector, el viernes 14 de abril de 2023. Se ubicó cerca a la entrada principal de la Escuela Nacional del Deporte y por un momento vio esa calle adornada con flores blancas, como la pista en la que su compañero haría su última competición… Esta vez hacia la eternidad.

(Tomado de La Revista Olímpica)